Volver a ti: el amor propio no es un destino, es un regreso
Hay momentos en la vida en los que nos perdemos un poco de nosotras mismas. No de golpe, sino poco a poco. Un día estás resolviendo todo para todos, cargando responsabilidades, emociones ajenas, expectativas… y cuando te detienes, te das cuenta de que te has dejado al final de la lista.
Y ahí aparece una pregunta silenciosa:
¿En qué momento me fui dejando a mí?
La verdad es que no te perdiste. Solo te fuiste alejando sin darte cuenta.
El amor propio no siempre se siente como flores, frases bonitas o baños relajantes. A veces se siente incómodo. Es mirarte al espejo y reconocerte incluso cuando no te gusta lo que ves. Es aprender a quedarte contigo en días donde no estás “bien”, donde no estás productiva, donde no estás fuerte.
Porque el amor propio no es perfección. Es presencia.
Volver a ti no es egoísmo
Nos enseñaron a darlo todo, a ser fuertes, a aguantar, a resolver. Pero casi nunca nos enseñaron a pausar.
Volver a ti no significa dejar a otros atrás. Significa dejar de abandonarte a ti misma mientras sostienes a todo el mundo.
Es decir:
“Yo también importo.”
“Yo también necesito cuidado.”
“Yo también merezco paciencia.”
Y eso, aunque parezca simple, cambia todo.
Sanar no siempre se ve bonito
Hay días donde sanar es llorar sin saber exactamente por qué.
Es sentir cansancio emocional que no se arregla con dormir.
Es reconocer patrones que ya no quieres repetir, aunque te duela aceptarlos.
Sanar no es lineal. No es rápido. No es perfecto.
Pero es honesto.
Y en esa honestidad, empiezas a encontrarte contigo otra vez.
El momento presente es donde te recuperas
No es en el “cuando tenga tiempo”, ni en el “cuando todo esté bien”.
Es ahora.
En cómo te hablas cuando fallas.
En cómo te tratas cuando estás cansada.
En cómo te sostienes cuando nadie te ve.
Ahí es donde empieza el regreso.
No eres la versión que te exigiste ser
Eres la versión que está aprendiendo a suavizarse contigo.
No viniste a esta vida a demostrar que puedes con todo.
Viniste a vivirla, a sentirla, a habitarte.
Y eso incluye descansar. Incluye cambiar. Incluye empezar de nuevo tantas veces como haga falta.
Volver a ti
Volver a ti no es un evento. Es una práctica diaria.
A veces será fácil.
A veces será incómodo.
A veces olvidarás hacerlo.
Pero cada vez que lo recuerdas, estás un paso más cerca de ti.
Y eso, en silencio, lo cambia todo.
Comentarios(…)